miércoles, 27 de octubre de 2010
Porque escribí - Enrique Linh
Ahora que quizás, en un año de calma, piense: la poesía me sirvió para esto: no pude ser feliz, ello me fue negado, pero escribí. Escribí: fui la víctima Pero escribí: tuve esta rara certeza, La especie de locura con que vuela un anciano En su origen el río es una veta de agua Estuve enfermo, sin lugar a dudas Porque escribí no estuve en casa del verdugo Pero escribí y me muero por mi cuenta, |
jueves, 21 de octubre de 2010
no sea tan prejuicioso
quizás el loquito que cual tanto se mofa
tenga las mismas carencias que ud.
quizás la putita que tanto humilla
tenga e-x-a-c-t-a-mente las mismas carencias que ud.
la diferencia es que sus carencias tienen un valor agregado
usted fue más pillo
usted las complementa de otra forma
usted las puede escribir en inglés
basically, lack of love
quizás en francés
vous savez
you know
Así que no me venga con webadas
y deje de mirar al lado
al otro lado
y en menos
a ese que no es tan cool
clever
perfect
ultra cool
whatever
Simplemente al que no es (tan perfecto) como usted.
al que no huele bien
o a la que mentalmente no está sana,
o la desubicada
según su diagnostico
porque usted las hace todas.
Deje de juzgar
a la que no le alcanzó para pagar el curso
perfección, moral y buenas costumbres
por que el examen de ensayo y error era obligatorio
quizás usted es tan aplicado
que ni siquiera lo necesitó rendir
pero le informo que el cupo de la tarjeta
no nos alcanzó a todos
aún estoy pagando las cuotas del curso
errores y aciertos de la adolescencia
Así que le doy el dato
el curso de como llevar una vida felizmente tranquila
está en oferta
lo tranquilo lo asegura la empresa
lo de feliz depende del cliente.
Hay una promo
le dan el manual de como dejar de odiar
y le quitan la corriente al ventilador
con el cual usted suele tirar mierda
a cuan personaje se cruce en su senda.
No se preocupe,
aún está a tiempo de tomar el curso
lo puede pagar en cómodas cuotas
y si bien no es tan fácil,
le cuento un secreto
el aprendizaje es gratis.
miércoles, 13 de octubre de 2010
sábado, 9 de octubre de 2010
A ti, Cristián Warnken.
"(...) A ti, que me oyes pendiente de tu reloj, quiero decirte, antes de que desaparezcas devorado por la multitud: “El hombre es desgraciado porque no sabe que es feliz. ¡Eso es todo! Si cualquiera llega a descubrirlo, será feliz de inmediato, en ese mismo minuto. Todo es bueno”.
¿Y eso era todo? -me dirás-. Sí, y te digo: todo lo demás, fuera de eso, es nada.
Si te he agarrado de la solapa y te he abordado a esta hora de la mañana de este jueves que escribo es para decirte que eres feliz y no lo sabes. Y que eso que te dije lo dijo una vez un hombre como tú, que se llamó Dostoyevski. Y yo, ¿quién soy para hablarte así, para entrar en tu privacidad y leerte la cita de un ruso que no conoces? Yo soy el muerto. Yo estoy muerto, tú estás vivo.
¿Muerto tú? -me dirás-. ¡Pero si puedo tocarte y verte y oírte!
Sí, pero estoy muerto. Yo me levantaba en las mañanas como tú, prendía la radio como tú, paladeaba un café como tú, miraba distraído las primeras nubes en el cielo, y llevaba a mi hijo al jardín, y no sabía que era feliz, que estaba vivo. No lo sabía, como tú no lo sabes, como no lo saben tantos que no pisan con placer las primeras hojas del otoño, que no se detienen a ver los primeros rayos de luz colarse por la ventana para entibiar la piel del o la que duerme todavía a tu lado.
Pero esto, en realidad, no me lo enseñó Dostoyevksi, sino mi pequeño hijo Clemente, un niño como millones de niños que en este momento son llevados al colegio, un niño que me hizo una pregunta que no escuché una mañana de un jueves como hoy. ¡Eres feliz y no lo sabes! Eso es lo que enseñan los niños que mueren, eso lo aprendemos de un golpe los que morimos con ellos, eso es lo que los vivos como tú no pueden escuchar."