Ella es la mejor columnista del universo. No lo pudo decir con mejores palabras.
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Descubriendo figuras en las nubes... Sin importar que el mundo nos grite que debemos caminar sin mirar el cielo.
Hay tiempos de siembra y cosecha. Digamos que este tiempo literalmente es de cosecha. Por mucho abarcar y poco apretar en veo en la obligación de enfrentar-me y dejar de huir. ¿Huir de qué? Ni yo lo sé. Creo que de los miedos, las frustraciones y un par de capítulos en donde la reconciliación se ha demorado un poco en llegar. Como decía mi película favorita, es hora de llamar a cada cosa por su nombre (y ponerla en su lugar). Como dice la canción, poder decir adiós es crecer. Así que me voy de vacaciones. Me voy a hibernar (no sea porfiado, no es "invernar"). Me voy porque siento la excesiva necesidad de poner las cosas en orden y es necesario formalizar esas ganas, y para mí, esto es "formalizar". Así que en la maleta literaria guardamos las letras necesarias, cerramos los candados correspondientes y sería. Un viaje sin equipaje. Sin despedidas. Sin nada más que unas ganas infinitas de que éste sea el comienzo de tiempos mejores. Hasta una nueva temporada! .jpg)
Èl es Francisco. Mi Panchito, quién a través de sus palabras es capaz de revivir la esperanza una y mil veces, a quién la palabra revolución, cada vez que sale de sus labios, se llena de magia. Y como ud. dice, ¡Salud! Por personas como ud., que dan la pelea cada día, pero no cualquier pelea, sino de aquellas, en donde la magia no se empaña jamás.
Uno de los escrito de mi colega
De tanto en tanto la vida se va desdibujando,construcciones de realidades inconexas chocan entre si, la destrucción del silencio convirtiendose en ruido un ruido ensordecedor que hace llorar a todos, la mirada de un niño que me observa desde el piso intentando comprender mi mirada, mi sonrisa. a veces me maravillo de vivir y entonces siento cauces de ternura por mis venas otras tantas imagino cosas que quizás nadie piensa,suelo ser un poco extraño, hablo bastante y lo cuestiono todo...siempre estoy mirando a otro lugar, quizas es mala costumbre, me gusta besarte mientras duermes,creo en la eternidad de un beso que se esfuma mientras despiertas.escribo poco y bastante mal, debe ser una mala obsesión o una simple manía la verdad sueño cosas que a veces me las creo y despierto de cara con el pavimento,pero me pregunto de que vale vivir sin ser un loco que disfruta con la vida, con una conversación a contratiempo y un trozo de pan si esta vida está llena de contradicciones yo me planteo en oposición, en oposición al curso de las cosas, contrario al orden de la vida sistemática en completo desacuerdo con la repartición burguesa de la riqueza que el obrero ha producido, me irrito cuando veo a una mujer, a una compañera sentir rabia, angustia y sufrimiento,pues en ella se repite una y mil veces mi madre que ruega al cielo,con la desdicha de quien ha cargado una historia sobre sus hombros más pesada que el acero y más olvidada que el silencio.

Eran muchas las frases que intentaba hilar mientras apreciaba un nublado atardecer desde el decimo tercer piso. Un día fuerte, si es acaso este adjetivo alcanza. Tengo ganas de escribir, sin metáforas, ser lo más literal posible, decir todo, con nombre y apellido, con pies y cabeza. Nada de incoherencias, para que mis manos sean capaces de hundirse en cada ojo que esté que en este preciso instante esté uniendo mis letras (deformadas e inciertas). Hoy, mientras todo se reducía a una mínima imagen de mis ojos disueltos en sensacionas extrañas, pensaba... pensaba tanto, demasiado. Quería fumar, quería secar esas lágrimas, quería soltar una sonrisa. Una linda tristeza adornaba el frío atardecer. Plasmar la historia en distintos trozos de realidades, comparar. Observarme, detenerme y sentirme. Así, sola, tranquila y conciente. Sí; demasiado conciente. Es extraño sentirme así, como me sentí hoy en el piso trece. Fue extraño cuando caminamos fumando un cigarro y me di el tiempo de observar todo lo que veían mis incredulos ojos. Todo fue extraño hoy. La nostalgia, pero de la buena. De la que hace recapitular mirando hacia días mejores. Desde la que brotan lágrimas de una lluvia ácida, de esa, la primera que según dicen, se lleva lo tóxico. Quizás hoy fue mi primera lluvia, la menos agradable, pero la más útil, la que al otro día nos entrega un día mucho más limpio que el anterior. Si, definitivamente lo mejor es estar conciente, de cada paso que doy, de cada suspiro que olvido. De la calma que me abraza y la incertidumbre que mi incita a seguir. Así, observando cada nuevo capítulo, dándome el tiempo de esperar, de respirar y de olvidar. Y volver a creer.
Me gusta esta foto, pero no ese gusto de ego, sino ese gusto de lo abstracto, de eso tonto que uno no puede concretar en palabras. Esa lectura inferencial que se puede hacer de una fotografía totalmente básica, pero que a mis ojos significa mucho y que toma un sabor distinto sobretodo si es secreto. Mi secreto...